La literatura infantil y Juvenil (LIJ), entendida esta como las obras de
creación para niños y jóvenes (y las escritas por estos colectivos) y
exceptuando los textos de carácter educativo, atraviesa en la actualidad
un gran momento. Los organismos oficiales han tomado conciencia de su
importancia en la formación de la personalidad, como fomentadora de la
creatividad y trasmisora de valores ; escritores, ilustradores y
editores se han dado cuenta del número potencial de lectores dentro de
este segmento de población y de la exigencia de los mismos y,
conscientes de que el público joven “que no ha sido captado a edades
tempranas difícilmente lo será después”, tienen especial interés en su
conocimiento para elaborar una producción que se adecue al mismo.
Asistimos a la creación de bibliotecas especializadas y de cátedras de
LIJ en algunas universidades. Aparecen libros y revistas en soporte
electrónico y surgen críticos que evalúan este tipo de obras. Se
promueven congresos y se incentiva mediante concursos y premios la
creación para este segmento de población. Las colaboraciones entre los
ámbitos público y privado se materializan en proyectos como el “Servicio
de Orientación de Lectura” o la “Red internacional de Cuentacuentos”.
La producción del XIX, fundamentalmente pedagógica y
moralista, entre la que destaca la obra de Fernán Caballero, el Padre
Coloma o Juan Valera dará paso a una época prometedora como es la
primera mitad del siglo XX en la que destaca la obra creativa de Elena
Fortún con su personaje Celia o la literatura de fantasía representada
Por Salvador Bartolozzi. Antonio Robles, marcaría una tendencia
renovadora en la época con una literatura infantil de tintes absurdos;
autores de conocido prestigio como Federico García Lorca o Rafael
Alberti escribirían obras de teatro para niños. El resurgir tras la
guerra civil fue difícil pero no estéril; el personaje de Celia
convivirá con Antoñita la fantástica y algunos más. La democracia
inaugurará un nuevo periodo de bonanza cultural apoyado por una
protección oficial a este tipo de literatura.
La abundancia de recursos existentes en la actualidad, tanto en papel
como en la red nos ha llevado a la elaboración de esta guía con el fin
de hacer una herramienta útil para padres, profesores y comunidad
educativa. Centrada en el ámbito de habla hispana, recoge los textos
impresos más recientes, aunque sin pasar por alto algunos anteriores a
la década de los 90, que resultan imprescindibles, englobando los
recursos sobre literatura infantil de creación y los estudios, en el
sentido amplio. En cuanto a las páginas Web, hemos seleccionado aquellas
que nos parecían de mayor interés en función del organismo que las
respalda, la actualización, organización e importancia de los
contenidos. La guía no incluye el cómic, apartado que creemos, requiere
un tratamiento específico.

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